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Comienza el día despertándote con la fresca brisa de la mañana entre cantos de pájaros en el entorno rural tranquilo y relajado de este pequeño gran pueblo de La Adrada, que se caracteriza por un rico entorno natural de extensas praderas, angostas gargantas con pequeñas cascadas, y pozas de agua cristalina procedentes del río Tiétar.
Recorre sus caminos, las impresionantes praderas como la que nos conducen a Sotillo o Fresnedilla, los senderos que nos pueden llevar a hermosas chorreras de agua como las del Charco de la Hoya o la Yega; lugares todos ellos maravillosos e ideales para realizar caminatas o paseos en bicicleta. En nuestro andar podremos respirar aire puro, tomar el sol en invierno y en verano, escuchar el borboteo del agua en los regatos, deleitarnos con los colores verdes, amarillos y ocres de sus bosques, refrescarnos en gargantas o arroyos, saborear un higo recién cogido del árbol... y si sabemos disfrutar del paisaje, del silencio y de los sonidos que la naturaleza nos brinda, nuestra mente sin duda se relajará.
Debemos también tener en cuenta, que La Adrada es también un excelente punto de partida para emprender excursiones a lugares cercanos y disfrutar de los paisajes de montaña, que surcados por gargantas y arroyos nos ofrecen el Valle del Tiétar y la Sierra de Gredos
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Los espléndidos
paisajes campestres que nos ofrece La Adrada son todo un espectáculo
para la vista.
Los densos
bosques de pinos, robles, castañares, sauces, alisos..., y sus praderas que ciñen los cursos de agua, son
ideales para las excursiones a pie o en bicicleta, en un área
rico en ejemplares de flora y fauna.
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