Fueron los reyes los que estimularon el uso
de los blasones para premiar a sus más fieles vasallos por los
servicios prestados a la Corona ascendiéndolos a una categoría
superior, es decir, ennobleciéndolos.
Los escudos se convierten así en emblemas de la Nobleza.
La aparición de los apellidos completó la formación
de los escudos, siendo éstos, en un principio muy sencillos,
haciéndose más complicados con el transcurso del tiempo,
hasta llegar al máximo de la confusión en el siglo XVI.
Veamos a continuación diversos
escudos que aún se conservan y se deberían siempre conservar,
en las casas señoriales de la Calle Larga de La Adrada . Cada
uno de ellos tiene un origen y un significado que sería interesantísimo
conocer.
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Blasón obispal caracterizado por sus dos cordones entrelazados
y colgantes a cada lado del escudo, formando seis borlas cada uno, comenzando
con una y acabando con tres en la última fila. En el centro del
escudo se representa la parrilla donde fue martirizado San Lorenzo
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Casco
de marqués caracterizado por su visera abierta con siete rejillas.
Castillo de forma cuadrada con tres torres, la del centro más
alta con puerta en el medio y dos ventanas. Es símbolo de grandeza
y poder.
El ciprés significa pensamientos elevados.
El león rampante simboliza el espíritu guerrero con las
cualidades de dominio, soberanía, majestad y bravura.
La concha es símbolo de caballero que abandona su hogar para
conquistar nuevas tierras para su soberano.
La flor de Lis, significa honor, realeza y ánimo guerrero.
La palmera y la espada victoria y triunfos.
Los dos soles representan el astro rey, centro del universo y símbolo
del poder. Se le concedieron tambien los significados de fortaleza,
prudencia, justicia y templanza.
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Casco de escudero, tambien usado por los recientes ennoblecidos caracterizado
por su postura de perfil mirando a su derecha, con la visera abierta y
sin rejillas. El soporte debe ser un ave real que sujeta el escudo entre
sus garras.